Los últimos datos del Indec reflejan una realidad compleja en el Gran Rosario: si bien se generaron nuevos puestos de trabajo, el crecimiento de la oferta laboral dejó al descubierto un aumento de la desocupación y, sobre todo, del empleo precario. Con más de 90 mil personas subocupadas y cerca del 37% de la población activa con dificultades laborales, el escenario evidencia que no alcanza con crear empleo si no es de calidad.
El deterioro en las condiciones laborales vuelve a poner en agenda la necesidad de políticas activas que protejan el trabajo digno y fortalezcan el mercado interno. En esa línea, las experiencias que priorizaron la inclusión social, el salario y la industria nacional ofrecen un horizonte posible frente a un contexto donde la precarización avanza y golpea con más fuerza a los sectores populares.